martes, 16 de agosto de 2016


. El problema es que vivimos un mundo complejo y contradictorio: cada uno piensa y vive por sí solo, porque el pensamiento se genera en solitario aunque el hombre se vuelve un animal gregario. La paradoja consiste en que el hombre masivo huye de la soledad, pero no encuentra la compañía, se está solo en las multitudes, en los espacios más sociales. La verdadera libertad es un espacio reservado en la conciencia. Los grandes pensadores prefieren la libertad a la satisfacción coartada de sus necesidades.

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